ESTAR EN UNO Y ESTAR ENTRE OTROS
EL CUERPO COMO ESPACIO Y EL ESPACIO DE LOS CUERPOS
Pongamos que el cuerpo es mera circunstancia, que se construye y se constituye a partir de la circunstancia en que se encuentre. Pongamos que se trata de un cúmulo viviente de protuberancias, cavidades, continuidades viscosas, durezas, porosidades que se muestran y de pronto se contraen, se esconden o simplemente desaparecen, se vacían. Pongamos que el cuerpo es intermitente.
Voy a comenzar este blog compartiendo con ustedes dos obras plásticas de mi autoría hechas en 2012 y 2013. Ambas obras fueron en su momento una suerte de reflexión que pretendía entender el cuerpo como intermitencia, el cuerpo como un despliegue de sí mismo constante y diverso, el cuerpo como un proceso en el cual la circunstancia determina el movimiento y la interacción; el cuerpo volcado sobre sí mismo y sobre el espacio y el tiempo.
A manera de antecedente y para ponerlos en contexto, cuento cómo se dieron las obras y cómo es que la reflexión actual (2017) me lleva a pensar que, probablemente la premisa de que el cuerpo es circunstancia puede estar estrechamente relacionado con los espacios heterotópicos foucaultianos y la relación cuerpo-espacio.
La primera obra lleva por nombre Apuntes sobre el tiempo y es una serie fotográfica de maquetas que yo elaboré durante cuatro meses. Cada escena corresponde a momentos específicos de mi experiencia cotidiana en donde yo sentía eso que llaman estar pero no estar, es decir, cuando uno está presente, ahí, con su cuerpo dispuesto, doblado, sentado, convencionalmente acomodado, como quien acomoda una carpetita tejida-en-crochet en el descanso de un sofá. La distracción parece ser un espacio lo suficientemente heterotópico para pasar el rato o la vida. Entonces yo andaba en esas, estando pero no estando. Con el cuerpo desconfigurado y configurando espacios en donde no necesitaba ser-mi-cuerpo ni estar-en-mi-cuerpo.
La obra la hice después de un viaje largo donde pasé un año fuera de "mi lugar de origen" y la manera de subsanar ese desface que yo tenía con el espacio, con mi propia estancia en cualquier lugar, fue haciendo maquetas y pensándome a escala. Hacer sobremesa es invadir el cuerpo de la mesa, es volverse la mesa misma, es no querer ser carne y querer ser madera, con todo y sus astillas. Esperar el camión es contemplarse en los otros esperando, es no querer moverse mucho para no sentir que el cuerpo de uno está llamando mucho la atención. Mirar el reloj es vaciarse en ese artefacto, una y otra vez hasta volverse segundo o minuto. Sentarse al borde de la cama es contradecir la idea de que el mundo, en efecto, sí es cuadrado y que puede uno perderse ahí, en la juntura de la sábana y el pantalón; es esperar la magia de la ensoñación y saber que no se puede volver al no-lugar de los sueños.
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La segunda obra lleva por título Estornudé, y se trata de una serie gráfica en una técnica llamada Cianotipia, que consiste en la exposición de un negativo a la luz solar para obtener una imagen en tonos azules, de ahí se puede "hacer un viraje" a otro tipo de tonalidades. La exposición se puede hacer sobe diversas superficies, en este caso se trata de papel de algodón. En las imágenes de esta obra se puede apreciar la secuencia de un estornudo: soy yo estornudando.
Un estornudo es una reacción del cuerpo involuntaria (?). Por mucho tiempo he pensado que cuando una persona estornuda, en ese momento deja de ser cuerpo, o el cuerpo deja de pertenecerse a sí mismo, como que se vuelve aire y después materia orgánica de nuevo. Por otro lado, un estornudo implica una cuestión social innegable, porque hay quien estornuda muy feo y cuando uno escucha eso, quisiera decirle que se calle, que no estornude, pero es imposible porque además si uno se tomara tal atrevimiento, acabaría cuarenta y ocho horas en el ministerio público. Y en estos tiempos en que lo políticamente correcto es la bandera de todos los individuos, uno no debe prohibirle al otro que estornude. Hay que ser tolerante dicen por ahí.
A mí me desespera estornudar, y me desespera justo por eso, porque siento que mi cuerpo quiere poseerse a sí mismo y tomar las riendas, dominarse dominándome. En fracción de segundos parece lograrlo, pero luego algo lo devuelve a su lugar y todo se restablece. Parece que cuando uno estornuda, se despliega y luego se pliega, rapidísimo.
Decía yo anteriormente, que la obra de Apuntes sobre el tiempo surgió después de un viaje donde estuve "ausente de mi casa" un año. Estornudé fue la consecuencia corporal de esa ausencia. A donde fui había un clima tropical, cuando regresé me rencontré con mis viejas alergias, las que me hacen estornudar, alergias que parecen ser al polvo y al frío.
Ambas obras mantienen un vínculo. Algo de mí regreso de ese viaje, no sé bien si fue todo mi cuerpo o es que yo me traje algunos lugares (heterotópicos) incrustados, pero mi estornudar constante fue el aviso de que efectivamente, mi cuerpo estaba suscrito a las circunstancias de estar pero no estar, de ser un cuerpo intermitente.
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